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martes, 16 de septiembre de 2008

PESADUMBRE


No me interesa si me ves llorando
o caminando con pesadumbre por las aceras del bulevar.
Esta vez no jugaré a hacerme la fuerte
ni mentiré negando que mi alma desde hace rato te empezó a extrañar
porque quizá sólo así creas que sinceramente te quise
porque quizá sean las lágrimas que mires en mis ojos
lo que te haga saber matemáticamente cuánto te llegué a amar
que no fue sólo a ti a quien le arrancaron unos sueños de las manos
ni el que se entristece cuando desperdigados los ve por ahí desfilar
una camioneta, un niño, un par de ancianos tomados del brazo
un autobús que hacia el occidente va...
Porque a lo mejor sólo así entiendas que a mí también me duele
esta obligada soledad, que seguramente hoy me saludará sentada
en el muro en el que me solías esperar.
Porque quizá así te des cuenta que no soy yo quien te aleja
sino que fuiste tú quien una tarde de domingo, a patadas,
dijo que de su vida me quería sacar
y que no se trata de que de nuevo vuelva
sino de que aprendas a perdonar
empezando por perdonarte a ti mismo
por hacer daño inconscientemente
a todos aquellos a los que SÍ nos importas de verdad.

lunes, 15 de septiembre de 2008

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

En qué momento tus manos se secaron de caricias
y se llenaron de bofetadas.
Cuándo tu corazón dejó de latir por amor
y empezó a palpitar agitado por odio, por tu rabia contenida.
En qué momento tu verbo dejó de describirme con variados adjetivos
y empezó a definirme sólo con uno, rastrero.
Cuándo dejaste de ser mi complemento
y te convertiste en alguien de quien me tengo que defender.
En qué momento perdimos el rumbo de esta historia
y quedamos sumidos en un completo limbo.
Cuándo tu recuerdo se resumió en una huella física
en un dolor corporal.
En qué momento decirnos te amo dejó de ser
lo que lograba que todo volviera a estar bien...

sábado, 19 de enero de 2008

¡SALUD!


¡Brindemos!
por Ti, por Mí, por Ella.
Brindemos incluso por Aquella.

¡Salud!
por hacerme probar esta noche el más exótico de los vinos
el que se extrae del alma misma
y tiene sabor a lágrimas.

Brindemos, por esta sensación de tener aprisionado el pecho
y a la que no puedo llamar más que dolor
porque irremediablemente esta historia llegó a su final.

Brindemos, porque un día nos conocimos
y a partir de ese momento supe
lo que era formar un verbo con la palabra amor
y aprenderlo a conjugar con el corazón.

Brindemos, por hacerme mujer en tus brazos
y por ratificarte hombre en los míos.
Por los recuerdos que me quedan como legado
y que al venirme a la mente
dibujan en mi rostro una inmensa sonrisa
ésa que tanto te gustaba ver.

Brindemos también por los que me nublarán la mirada
y querré exorcizar
sabiendo de antemano que fracasaré en el intento.

¡Salud!
por esta soledad que me dejas
al parecer mi estado natural
porque aún estando contigo
ya me encontraba sola.