
No me interesa si me ves llorando
o caminando con pesadumbre por las aceras del bulevar.
Esta vez no jugaré a hacerme la fuerte
ni mentiré negando que mi alma desde hace rato te empezó a extrañar
porque quizá sólo así creas que sinceramente te quise
porque quizá sean las lágrimas que mires en mis ojos
lo que te haga saber matemáticamente cuánto te llegué a amar
que no fue sólo a ti a quien le arrancaron unos sueños de las manos
ni el que se entristece cuando desperdigados los ve por ahí desfilar
una camioneta, un niño, un par de ancianos tomados del brazo
un autobús que hacia el occidente va...
Porque a lo mejor sólo así entiendas que a mí también me duele
esta obligada soledad, que seguramente hoy me saludará sentada
en el muro en el que me solías esperar.
Porque quizá así te des cuenta que no soy yo quien te aleja
sino que fuiste tú quien una tarde de domingo, a patadas,
dijo que de su vida me quería sacar
y que no se trata de que de nuevo vuelva
sino de que aprendas a perdonar
empezando por perdonarte a ti mismo
por hacer daño inconscientemente
a todos aquellos a los que SÍ nos importas de verdad.