
En qué momento tus manos se secaron de caricias
y se llenaron de bofetadas.
y se llenaron de bofetadas.
Cuándo tu corazón dejó de latir por amor
y empezó a palpitar agitado por odio, por tu rabia contenida.
En qué momento tu verbo dejó de describirme con variados adjetivos
y empezó a definirme sólo con uno, rastrero.
Cuándo dejaste de ser mi complemento
y te convertiste en alguien de quien me tengo que defender.
En qué momento perdimos el rumbo de esta historia
y quedamos sumidos en un completo limbo.
Cuándo tu recuerdo se resumió en una huella física
en un dolor corporal.
En qué momento decirnos te amo dejó de ser
lo que lograba que todo volviera a estar bien...