Pluma goteante entre hojas vírgenes. ¡Ironía! Las palabras callan cuando el cuerpo se expresa... Remolino de emociones derraman la tinta sobre el papel.
Pronunciar tu nombre apenas alcanza un balbuceo un susurro que se cuela entre las lenguaradas del viento y termina desvaneciéndose inadvertido en esta tarde de horas que se suceden irremediables sin traer nada consigo ni siquiera una llamada equivocada que me haga recuperar por un momento la esperanza de que deseas volvamos a hacer nuestra una noche de alquiler.