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miércoles, 13 de agosto de 2014

DECLARACIÓN


Hay poemas que no descansan al ser escritos
reclaman más que un suspiro
urgen por un paso... o dos.
Volverse un beso, una caricia, temblor...
VIDA, vida loca, vida aún no vivida.
Hay poemas que de por sí son una tentación
superan las palabras, van contra reloj
y éste es uno de ellos.
¿Lo declamas conmigo?

lunes, 11 de febrero de 2008

POETISA

¿A qué sabrá tu boca esta mañana?
¿Cuál será el aroma de tu cuello?
¿Cómo latirá tu pecho?
¿A qué ritmo pulsarán tus ganas?
¿Qué gusto tendrá tu sexo?

Hoy quisiera saborear las yemas de tus dedos
ésas que deleitan mi mirada con la cadencia de unas letras
y llevarlas hasta el monasterio que es mi cuerpo
para que rompan su silencio con vuelos de poesía y metáforas.

Quisiera que escribieras en mi piel
las palabras que ahora mantienes ocultas
¡hacerte declamar poeta!
mientras lentamente me haces tu mujer.

Volverme también poetisa
para rimar en versos tus orgasmos
convertir cada rincón de tu cuerpo en una musa
y el recuerdo de nuestro lecho en mi mejor composición.

Hoy quisiera tantas cosas contigo
que quizá me acusarías de sinrazón
pero no es mi culpa esta sensación
de desearte cuando no estás conmigo.

martes, 15 de enero de 2008

DESEO


Interminable querencia de imaginarte
y que de manera cómplice confluyamos en el mismo pensamiento.

Insaciable sed de besarte
y que en un arrebato vengas y fundas también tus labios a los míos.

Palpitante necesidad de acariciarte
y que absorto en la excitación de tu piel me desnudes y recorras entera.

Abrasadoras ganas de hacerte mío
y que con tu hombría henchida vuelvas nuevamente tuyas mis entrañas.

Desmesurado anhelo de contemplarte
y que exhausto en la cama te mires una vez más a mi lado.

Innumerables adjetivos
para una sola verdad:
Te deseo.

domingo, 4 de noviembre de 2007

APETECIDA


De derribar con mi lengua las fortificaciones que protegen tu boca
y con mi saliva poco a poco ir regando
los jardines que esconden sus recintos.

De encarcelarte una vez más los suspiros con mis dientes
y recalcar con precisión las delgadas líneas que enmarcan tus labios
a medida que se van perdiendo en los míos.

De tus besos
de la inevitable excitación que nos produce en aquellos momentos
el conjugar nuestros alientos.