Te busco y no te encuentro. Pronuncio tu nombre y recibo de respuesta el eco de mi propia voz. Hoy tengo tanta nada de ti. Sólo me acompañan las palabras que con tu presencia nacieronésas que necesariamente tengo que llamar aquellasporque éstas no son iguales, aunque lo intente; los recuerdos de cuando te hiciste piel
y como viento muchas veces estuviste a mi lado
haciéndome sublime la realidad
transformando aromas en sensaciones
melodías en ensueños de placeres anhelados.
¿Dónde estás?inspiración. Camino monótona ante tu ausencia...