lunes, 14 de julio de 2008

RAZONES

Te fuiste, me fui
y nuestros pechos dejaron de latir aceleradamente acompasados
para empezar a palpitar cada uno a su rapidez
porque aunque muy distintos
siempre compartimos la impulsividad, el arrebato
y eso nos hizo amarnos.

Te fuiste, me fui
y nuestras manos dejaron de entrelazarse, haciéndose una sola
para empezar a estrecharse entre ellas mismas
izquierda con derecha
porque aunque muy distintos
siempre compartimos la utopía de la complementariedad
y eso nos hizo amarnos.

Te fuiste, me fui
y la luna dejó de ser la que sonriente alcahueteaba nuestros paseos
para convertirse en el farol que hace ahora menos negra la noche de cada uno
porque aunque muy distintos
siempre compartimos la locura de hablar con la naturaleza
y eso nos hizo amarnos.

Te fuiste, me fui
y las calles dejaron de ser el lienzo donde escribíamos nuestra historia a cada paso
para volverse sencillamente el piso que soporta nuestra golpeada existencia
porque aunque muy distintos
siempre compartimos la búsqueda de nuevas rutas que caminar juntos
y eso nos hizo amarnos.

Te fuiste, me fui
y las mariposas que revoloteaban en nuestros estómagos dejaron de aletear
para permanecer inmóviles hasta que el viento del amor las vuelva a inquietar
porque aunque muy distintos
siempre compartimos el alma de niños soñadores
y eso nos hizo amarnos...

5 comentarios:

Fuser dijo...

Cierto y hermoso.

Como la voz de tu amiga, mi interior.

Me arrancas un sonrisa, no negaré que una larga lágrima también.

Estarás bien, estaré bien. Serás felíz, seré feliz. Y con todo: te recuerdo desde ya con una gran sonrisa.

Siempre.

Fuser.

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

vengo por mi beso...

Maga algo lejana dijo...

aunque uno se vaya
y el compañero igual
el amor y el recuerdo quedan
eternamente ..
aunque sin silencios y complejidades

escribes hermozo¡

Carlos dijo...

Niña, a veces hay que irse, lo importante es rescatar el alma del naufragio.

(si esa es tu espalda, estamos perdidos) :)

Un besote.

Te quedó muy linda la nueva cara del Blog.

Celeste dijo...

Tengo razones para creer que un carnero movió el piso del cangrejito. Impulsividad, arrebato, complementariedad, locura, cacería de caminos y almas de niños soñadores...

:)

Me gusta la filigrana de este poema.