viernes, 22 de junio de 2007

DE ESPALDAS A NERUDA

Me impacienta cuando callas, porque te sé ausente,
ajeno al sonido de mi voz, de espaldas a su eco,
y mis palabras desfallecen lentamente en su afán de conseguirte.
Tiemblo cuando enmudeces, al ver la inmensidad de tus ojos llena de un gran vacío,
y sentir los pliegues de tus labios resecos al besar.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me asusta cuando callas, porque prefieres estar distante.
Y estás como quejándote...estás como huyendo...mariposa en arrullo.
No me oyes desde lejos; mi voz no te alcanza.
No logro más que callarme con el silencio tuyo,
tratar de hablarte también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo.
Pero tampoco me escuchas.
A pesar de que te muestras como el día, radiente y abrumador,
eres como la noche, callado y constelado.
Tu silencio es como una estrella, lejano, impredecible,
pero que se hace notar cuando ha llegado.
Te desconozco cuando callas, porque estás ensimismado,
entregado a tus propios pensamientos,
alejándote del mundo que te rodea.
Distante y doloroso, como si hubieras muerto.

jueves, 26 de abril de 2007

ENGAÑADA


Ansiosa te espero, nerviosa,
aunque esta vez no sea porque impaciento por sentir nuevamente tus labios, tu piel, tu voz.
No, pues hoy más bien los aborrezco.
Reniego de tu presencia, aquella que un día me cautivó;
de tu verbo, que sedujo a mi razón;
de tu olor, que aún impregna cada rincón de mi cuerpo.
Los exilo de mi existencia y los confino al más lejano baúl de la oscuridad.
Me has engañado, nada menos puedo hacer.
Mi amor yace en el suelo, convertido en decepción,
y mi pasión no es más que una palabra barata, sin sentido.
Mi deseo por ti ya no existe, es asco.
Ansiosa te espero, nerviosa,
pero sé que todo acabará cuando inventes mil excusas, disculpas, y yo te diga: "No más, adiós".

martes, 24 de abril de 2007

MI REGALO




Si algún día dicen que moriré o que tengo que resumir mi vida en un solo momento, será el recuerdo de aquella tarde el que asaltará mi mente.
Sí, ésa en la que me sorprendiste con tus ojos desbordando picardía,
y tu aire de niño grande, ansioso por jugar con la que también sabes una niña.

Sí, el día en que ambos cumplimos nuestra fantasía,
embebidos en tibias y relajantes aguas.

El atardecer en el que en medio de jadeos se nos escapaba uno que otro te amo, y mis manos se empecinaban en rozar tu piel una y otra vez, recorrer cada uno de tus relieves, dar con tu suavidad en medio de las sábanas.

Sí, el momento en el que separar nuestros cuerpos era impensable, y abandonar aquel espacio impregnado de la más excitante lujuria, pero a la vez la más placentera ternura,
era cuestión de un después.

Si algún día dicen que moriré o que tengo que resumir mi vida en un solo momento, será aquel 23, cuando viéndote a los ojos me di cuenta que entre planes para un futuro, y esperanzas en seguir juntos por la eternidad, ya hemos construido una historia, para ambos, tal vez la más verdadera de nuestras existencias: la que no se busca ni se controla, sólo se da.

No me acuses de conformarme con poco, si es que crees que eso es lo que me has dado,
y menos pienses que intento persuadir a tus sentidos.

Simplemente es mi ser el que te habla hoy, el que se expresa porque su brújula te señaló como mi norte, porque una hilera de monedas de oro te dibujaron como mi camino hacia un tesoro, porque cada instante me lo ha dejado ver.
Toma mi regalo...Es todo tuyo