
hasta que el dolor en nuestros estómagos nos haga parar
para así extinguir la sonrisa que todavía se nos dibuja en el rostro al vernos.
Podríamos confesarnos lo que quisimos y no fue, una y otra vez,
para agotar con ello las lágrimas que aún quedan y corren en bandada
cuando lo volvemos a mencionar.
Podríamos recordar toda nuestra historia, desde el 20 hasta el...¿cuándo?
para quedarnos sin memoria y convertirnos nuevamente en desconocidos.
Podríamos volvernos a tocar, rechazar...creo yo
pero dime tú ¿cómo haríamos para que se nos acabe el amor al mismo tiempo?
porque eso, vida mía, no lo sé...