jueves, 6 de septiembre de 2007

SILENCIOSAS INQUILINAS

Abstraídas en la inercia parida por tu ausencia,
inquietas se encuentran las silenciosas inquilinas;
deseando otra vez encontrar posada,
en aquella piel por los años madurada.
- o -
Anhelan recorrer de nuevo sus relieves,
y con energía iluminar todas las paradas;
con formas y virajes jugar con sus depresiones,
pues dicen ¡basta de tantas condiciones!
- o -
Con tremendura volver a posarse en su sima,
y con astucia escalar hasta la cúspide;
dejando aromas de lavanda y huellas de vida,
para que así se haga difícil tu partida.
- o -
Hartas están de extrañarte,
mucho más de poder sólo imaginarte.
Vamos, deja el miedo y rompe hoy el letargo.
Apaga las velas de la vigilia
en la que mantienes a las silenciosas inquilinas.

martes, 4 de septiembre de 2007

MI MÁS ETERNA...




... Esperanza,

despertar con el alba y saberte a mi lado, aunque la cama esté vacía;

preguntarme con cuál rostro me aguardarás hoy, y si con él me seguirás conquistando;

apostar en tu juego de miradas y acabar absorta en una de ellas: la más desprevenida;

disfrutar del desenfreno de nuestras lenguas inquietas, y quedarme deseando el beso furtivo que el azar nos prometió;

negarme a dejar de sentirme mujer, al decirte basta y hacer, hacerte, lo que quiero;

reír cuando por mí te veas sorprendido y alguna ocurrencia tuya me haga tartamudear, sonrojar o incluso llorar;

sanar mis heridas sin la necesidad de pronunciar un ¿valió la pena?

robarte siquiera una noche de sueño y hacer que me pienses tanto hasta tenerme;

continuar mi recorrido mientras descubro nuevos senderos, tantos como poros tiene tu piel;

hacer de tu existencia el motivo que repentinamente me haga feliz.

Mi más eterna esperanza...

... Vivir,

porque sólo viviendo es que puedo conocer a ángeles y demonios como tú,

Amor.

jueves, 2 de agosto de 2007

PUNZANTE PLACER



Así te describo, como un punzante placer.

Así eres para mí, delicado y agudo.

Como la inofensiva abeja que es capaz de fabricar en su panal la más dulce ambrosía,
pero a la vez puede dejar sin aliento al clavar su aguijón.

Eres la fragancia con la que perfumo mis días de abril,
el lápiz con el que trazo suavemente palabras de amor hasta plagar mi existencia,
pero también aquel con el que me lastimo al tomarlo por su filosa punta.

Como el espejo donde es posible observarme como soy,
mas puedo al mismo tiempo desaparecer si yace roto en el suelo.

Eres el autor de mis mañanas llenas de regocijo,
el progenitor de mis sueños compartidos,
tanto como el caño de donde brotan mis lágrimas,
el insomnio que me condena a noches en vela.

Ponzoñoso, abrumador, adictivo...
En eso te conviertes,
aunque cómo resultas deleitoso y necesario a mi ser,
mi punzante placer.