Día de encuentro deseado,
de un susurro al oído,
de un abrazo sorpresivo.
Veintitrés...Uno, dos, tres.
Tarde de confesiones,
de mensajes, de pretextos,
de un corazón palpitante por la amenaza de unos besos.
Veintitrés...Uno, dos, tres.
No me avisaste tu llegada, pero sí la partida.
La partida de aquello que un día dolor causó,
y mi vida con un vacío dejó.
Veintitrés...Uno, dos, tres.
Trajiste contigo la calidez de una nueva mañana,
el espíritu del amor que no se olvida.
Veintitrés...Uno, dos, tres.
Hoy te amanezco cantando.
Celebrando que en mis recuerdos siempre estás,
y avisándote que de mi rostro
una sonrisa no dejarás de dibujar.