
Caminando vas, transeúnte,
caminando.
Trazando con pasos los caminos de tu propia historia
en aquellas calles de la vida definidas ya por las huellas de muchos;
y eternizando con palabras anónimas
los sentires de tus andanzas:
lo que sentiste, lo que sientes
y lo que sintiendo sabes que sentirás.
caminando.
Trazando con pasos los caminos de tu propia historia
en aquellas calles de la vida definidas ya por las huellas de muchos;
y eternizando con palabras anónimas
los sentires de tus andanzas:
lo que sentiste, lo que sientes
y lo que sintiendo sabes que sentirás.
Porque no es el entendimiento lo que te preocupa.
La convergencia de la pasión, la emoción y las ganas
aceptándolas sin explicación
es la mejor función que describe la trayectoria de tu existencia.
La convergencia de la pasión, la emoción y las ganas
aceptándolas sin explicación
es la mejor función que describe la trayectoria de tu existencia.
Transitando continuas, transeúnte,
pregonando que de vez en cuando necesario es callarse las mentiras
y gritarse las verdades;
siendo siempre una de tus más importantes
tu creencia en el amor,
aunque no a todos puedas mostrársela.
Prefieres dedicar tu tiempo a lograr ponerte de acuerdo contigo mismo
en lugar de tratar de estarlo completamente con otros;
y no pierdes cuidado en búsquedas
pues fiel creyente eres de que todo nos encuentra.
Andando seguirás, transeúnte,
queriendo conocer de ti lo que aún no has descubierto
y viviendo cada día como si fuera el último al que despiertas:
sin agendas, sin prejuicios,
tan sólo con la certeza que de la vida
sus sorpresas.