martes, 28 de noviembre de 2006

PUNTO Y FINAL

Intranquila te aguardo en aquel lugar, nuestro lugar.
Nerviosa te presiento en cada paso que escucho tras de mí, en cada sombra que se acerca, pero que luego toma otro camino.
Nerviosa, como el primer día, como cuando veía tu rostro dibujado en cada caminante, y a la vez no lo identificaba en ninguno. Como cuando sólo una promesa nocturna me hacía confiar en que no me dejarías plantada, y unos breves mensajes me confirmaban que no eras ninguno de los que había pasado de largo, viéndome apenas de reojo:
—“¿Ya llegaste? Yo aún no he llegado...”
Por un momento creo que sí puede ser posible, que a lo mejor sí podemos retomar lo que quedó suspendido en el aire, sin ninguna decisión, ni siquiera un “vamos a darnos un tiempo”. Sin embargo, una voz me confirma lo contrario: tu voz.
No puedo negarlo, los años han hecho estragos.
Mientras tú sigues siendo el mismo: la misma mirada diáfana que confirma que todo cuanto dices es cierto; la misma expresión de masculinidad con ciertos destellos de inocencia infantil, yo por el contrario soy otra, alguien con nuevos sueños y nuevas exigencias, alguien que ya no te ama.
Perdóname, pero estoy seca. Perdóname, pero se me acabó el amor que por tres años te brindé hasta saciar cada rincón de tu cuerpo, de tu corazón. Desapareció la cordura y la fidelidad que por tanto tiempo hicieron de ti mi única existencia.
Perdóname, pero te esfumaste de mis pensamientos.
Hay instantes en que me siento la peor de las mujeres, por haberte conducido hasta aquí, por haberme cruzado en tu camino. Eres quien mejor me ha querido. Pero, así es la vida, injusta, y si te sirve de consuelo, piensa que así como te estoy haciendo sufrir, alguien tal vez me lo hará sentir en un futuro.
Entiéndeme, ya no puedo seguirte mintiendo. Ya no puedo seguir evitando una conversación que debió ocurrir mucho antes.
Ahora que estás aquí tengo que dejar salir todo cuanto tenía represado. Ya no puedo seguir condenándote a una cadena de infelicidad.
Entiéndeme, ya no hay un nosotros. Lo único que hay es un punto y final.

3 comentarios:

Orquidea susurrante dijo...

Dime porfavor como lo tomo.
Llegue hasta tu blog por una casualidad, pero justo hoy, soy yo quien se siente la peor de las mujeres y, por alguna extrana razon, leyendote me parece que entenderias lo que hoy vivo. Si me contaras esa reaccion, sabria yo, quiezas, que esperar o que paso dar. De antemano, gracias!

Maléfica dijo...

Me llamó la atención el nombre de este blog. Lo del velo siempre hace pensar en misterio, en ocultar las cosas. Creo que el blog es un buen medio para "develarse"
¿Ya te registraste en to2blogs el nuevo directorio de blogs de Venezuela? www.to2blogs.com

nairo dijo...

Wuaooooooooooooo....

Tremendo post y me hicistes recordar que muchas veces cuando te hacen daño y dice más NO, hasta aquí, matas de una vez todo ese hermoso sentimiento que una vez uno llego a sentir, y uno vive su luto.

Que triste cuando al pasar de los años, esa persona viene a tu vida y a cambiado al igual que tus sentimientos, y nuevamente le dice lo siento te dejo el tren, lo dejastes perder, pero con una gran sonrisa de satisfacción.

muy identificada con este post.

Besos